La constelación de Virgo, una de las más grandes y prominentes del cielo nocturno, ha fascinado a los observadores del cielo desde la antigüedad. Su nombre significa «virgen» en latín, y ha sido relacionada con diversas figuras femeninas de pureza, fertilidad y justicia en distintas tradiciones culturales. Este artículo recorre los orígenes mitológicos de Virgo en la cultura grecorromana, así como su interpretación en otras civilizaciones antiguas como Mesopotamia, Egipto y culturas del Lejano Oriente.

- Constelación de Virgo en la mitología grecorromana: diosas de la justicia y la cosecha
- Virgo en Mesopotamia: la virgen de la cosecha
- Erígone e Icario: la tragedia de la lealtad
- Virgo en Egipto: Isis y la estrella de la fertilidad
- Virgo en la astronomía hindú y china
- Virgo como símbolo cristiano y medieval
- Un legado mitológico universal
Constelación de Virgo en la mitología grecorromana: diosas de la justicia y la cosecha
Astrea: la virgen de la justicia
La interpretación más extendida en el mundo clásico sitúa a Astrea, hija de Zeus y Temis, como la figura que dio origen a la constelación de Virgo. Astrea era una diosa vinculada a la justicia divina, una de las últimas inmortales que decidió vivir entre los humanos en una época que la mitología denominó como la Edad Dorada. Durante ese tiempo, la humanidad vivía en armonía, sin guerras ni codicia, y los dioses compartían la tierra con los hombres.
Sin embargo, con la llegada de la Edad del Bronce, los valores comenzaron a deteriorarse: los humanos se volvieron corruptos, violentos y egoístas. Astrea, incapaz de soportar la creciente maldad entre los mortales, abandonó la Tierra. Zeus, en reconocimiento a su integridad y sabiduría, la elevó al cielo, transformándola en la constelación de Virgo, donde permanecería como símbolo eterno de la justicia perdida.
Astrea es representada como una figura femenina con alas, una antorcha en una mano y una espiga de trigo en la otra. Esta última la vincula con la agricultura, lo que ha llevado a confundirla con otras diosas como Deméter, a quien también se ha relacionado con esta constelación.
Deméter y Perséfone: el ciclo de la vida y la muerte
Otra de las figuras que se ha identificado con Virgo es Deméter, diosa griega de la agricultura, la fertilidad y los ciclos naturales. Su vínculo con Virgo nace principalmente por la espiga que aparece en la iconografía tradicional de la constelación y que representa el cereal, base de la vida agrícola.
La historia de Deméter está marcada por su hija Perséfone, quien fue raptada por Hades, el dios del Inframundo. Deméter, consumida por la pena, dejó de cuidar los campos, provocando una hambruna en la Tierra. Para evitar la catástrofe, Zeus negoció un acuerdo: Perséfone pasaría ocho meses al año con su madre (primavera y verano) y cuatro meses con Hades (otoño e invierno), estableciendo así el ciclo de las estaciones.
Esta historia también tiene un reflejo en el cielo. Virgo es visible en el hemisferio norte aproximadamente desde marzo hasta agosto, coincidiendo con la época en la que Deméter y Perséfone están juntas, y la tierra florece. Su desaparición del cielo también simboliza la partida de Perséfone al inframundo y el inicio de la decadencia del ciclo agrícola.
Virgo en Mesopotamia: la virgen de la cosecha
La cultura babilónica también tenía un profundo respeto por esta región del cielo. Para los acadios y sumerios, la constelación de Virgo representaba a Shala, diosa de la cosecha y la fertilidad, esposa del dios del clima Adad. Se la representaba con una espiga de cebada en la mano, elemento que se conserva en el nombre de la estrella más brillante de Virgo: Spica, que en latín significa «espiga».
Los babilonios veían en Virgo una señal importante para la agricultura, ya que su aparición marcaba el inicio de las temporadas de cosecha. En este contexto, Virgo era una figura maternal y protectora, relacionada con la abundancia, pero también con la rectitud.
Erígone e Icario: la tragedia de la lealtad
Una tercera interpretación asocia a Virgo con Erígone, hija de Icario, un agricultor que había sido bendecido por el dios Dionisio con la receta del vino. Tras ofrecerlo a unos campesinos, estos, al no conocer los efectos del alcohol, pensaron que Icario los había envenenado y lo asesinaron. Erígone, desesperada al no encontrar a su padre, finalmente descubrió su cuerpo y, consumida por la tristeza, se quitó la vida.
Dionisio, conmovido por su fidelidad y dolor, colocó a ambos en el cielo como constelaciones: Icario como Bootes, y Erígone como Virgo, representando la devoción familiar y la inocencia trágica.
Virgo en Egipto: Isis y la estrella de la fertilidad
En el Antiguo Egipto, Virgo fue identificada con Isis, la diosa madre por excelencia. Isis era la protectora de los niños, las mujeres y la naturaleza. Su culto estaba asociado a la renovación de la vida y al ciclo del Nilo, fuente de toda fertilidad en Egipto.
Isis también se vinculaba con el mito de Osiris y Horus, y con la estrella Spica, que marcaba momentos cruciales del calendario egipcio. Aunque Virgo no tenía el mismo peso que otras constelaciones como Orión (asociado a Osiris), su aparición anual en el cielo nocturno tenía una connotación espiritual relacionada con la protección y la regeneración.
Virgo en la astronomía hindú y china
En la tradición hindú, la región del cielo que ocupa Virgo forma parte de los Nakshatras, divisiones lunares del zodiaco utilizadas en la astrología védica. Spica es conocida como Chitra, que significa «brillante» o «gema», y es considerada una estrella auspiciosa, relacionada con la belleza, el arte y la construcción.
En la astronomía china, el sector celeste de Virgo estaba asociado a las «Damas Celestiales» y formaba parte de uno de los 28 xiu o mansiones lunares. Estas estrellas estaban relacionadas con historias cortesanas y también con el control del tiempo y las estaciones, pero no existía una asociación tan definida con la figura de una virgen o doncella.
Virgo como símbolo cristiano y medieval
Durante la Edad Media, la figura de Virgo fue reinterpretada desde la perspectiva cristiana. Su imagen se fusionó simbólicamente con la Virgen María, madre de Jesús, y se convirtió en un símbolo de pureza celestial y virtud moral. En algunos manuscritos iluminados y atlas celestes, se representaba a Virgo como una mujer con un niño o con una espiga, uniendo la herencia clásica y la religión cristiana.
En este sentido, la constelación de Virgo adquirió un rol de guía espiritual y de esperanza, sobre todo en tiempos de hambruna o crisis agrícola. El hecho de que su presencia en el cielo coincidiera con el final del verano y el inicio de la cosecha era visto como una bendición.
Un legado mitológico universal
La constelación de Virgo destaca no solo por su tamaño o por estrellas como Spica, sino también por su legado simbólico. Ya sea como Astraea, Deméter, Shala, Isis o María, la figura femenina ligada a Virgo representa la fertilidad, la justicia, la protección y la esperanza. Cada civilización proyectó en esta constelación sus valores esenciales y su cosmovisión del orden natural.
Hoy en día, Virgo sigue siendo una de las constelaciones más estudiadas y observadas, no solo por su simbolismo, sino por los numerosos objetos astronómicos que alberga, como galaxias y cúmulos. Pero más allá de la ciencia, la historia de Virgo nos recuerda el vínculo atemporal entre el cielo estrellado y las historias que los humanos hemos contado para darle sentido.