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Pléyades: Qué son, que estrellas las forman, cómo encontrarlas y la historia de las 7 hermanas

Sin ser una constelación, Las Pléyades son uno de los cúmulos estelares más reconocibles del cielo nocturno. También conocido como M45, este grupo de estrellas ha fascinado a la humanidad durante milenios. Su presencia destaca tanto por su belleza como por el papel que ha desempeñado en la cultura, la mitología y la astronomía. En este artículo exploramos a fondo qué son las Pléyades, cómo encontrarlas, qué estrellas la forman, su importancia en distintas civilizaciones y su significado en la ciencia moderna.

constelacion de las pleyades

¿Qué son las Pléyades?

Las Pléyades son un cúmulo estelar abierto, compuesto por entre 500 y 1.000 pleyades estrellas jóvenes, la mayoría de ellas tipo B, muy calientes y azules. A simple vista, normalmente se distinguen entre seis y siete estrellas de pleyades brillantes, lo que les ha valido nombres populares como “las siete cabrillas” en la tradición española o “las siete hermanas” en la mitología griega.

Están ubicadas en la constelación de Tauro, a unos 444 años luz del Sistema Solar, y su edad estimada es de 100 millones de años, lo que las convierte en un cúmulo joven en términos astronómicos. Aunque su número real de estrellas es mucho mayor, la mayoría son invisibles a simple vista por su bajo brillo aparente.

Además, el cumulo de estrellas pléyades está envuelto en una nebulosa de reflexión visible en exposiciones fotográficas, especialmente cerca de la estrella Mérope. Esta nube no es el remanente de su formación, como se creyó inicialmente, sino polvo interestelar por el que actualmente se están desplazando.

¿Son las pléyades una constelación?

Aunque muchas personas creen que se son la constelación de las pleyades, en realidad no lo son. Las Pléyades forman un cúmulo estelar abierto, es decir, un grupo de estrellas que nacieron juntas de una misma nube de gas y polvo y que se mantienen relativamente unidas por la gravedad. Este cúmulo se encuentra dentro de la constelación de Tauro, pero no constituye una constelación por sí mismo.

La confusión es común por varias razones:

  1. Son muy visibles: Las Pléyades destacan fácilmente en el cielo nocturno. Su forma compacta y brillante hace que muchas personas las perciban como una figura independiente.
  2. Tienen forma reconocible: La disposición de sus estrellas más brillantes sugiere una figura clara, lo cual es una de las razones por las que durante siglos se les han atribuido nombres y mitos propios, como “constelación 7 Hermanas” o “las Siete Cabrillas”.
  3. Tienen gran protagonismo cultural: Aparecen en mitologías y tradiciones de muchas civilizaciones (griega, japonesa, maya, inca, entre otras), lo cual refuerza su identidad como algo especial y aparentemente «separado» de Tauro.
  4. Fueron muy importantes en calendarios antiguos: Su aparición estacional en el cielo servía para marcar ciclos agrícolas y religiosos, lo que aumentó su notoriedad y protagonismo en el firmamento.

En resumen, las Pléyades no son una constelación oficial, pero su brillo, forma y relevancia histórica hacen que muchas personas las perciban como si lo fueran. La Unión Astronómica Internacional solo reconoce 88 constelaciones, y las Pléyades no están entre ellas, aunque sí se encuentran dentro de una: Tauro.

¿Cómo encontrar las Pléyades en el cielo?

Las Pléyades se pueden ver desde casi cualquier lugar del mundo. En el hemisferio norte, su mejor época de visibilidad va desde octubre hasta abril, siendo noviembre y diciembre los meses ideales para su observación en las primeras horas de la noche.

Una forma sencilla de ubicarlas es localizando la constelación de Orión, muy visible por sus tres estrellas alineadas que forman el cinturón. Si trazas una línea imaginaria desde ese cinturón hacia el noroeste, pasarás por la brillante estrella Aldebarán, el “ojo” del toro (Tauro), y poco más arriba verás un pequeño racimo de estrellas brillantes: las Pléyades.

En cielos oscuros, parecen un pequeño puñado de diamantes azules. Con binoculares o un telescopio sencillo, se revela una escena aún más espectacular, con decenas de estrellas de las pléyades agrupadas armoniosamente.

Las pléyades estrellas principales

constelacion pleyades

Las estrellas pleyades más brillantes del cúmulo llevan los nombres de las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone, según la mitología griega, te dejamos una lista de las siete hermanas de las pléyades:

  • Maya: La más brillante. Madre de Hermes con Zeus.
  • Alcíone: Asociada a la realeza y la luz. A menudo citada como la estrella dominante del cúmulo.
  • Electra: Madre de Dárdano, fundador mitológico de Troya.
  • Táigete: Amante de Zeus y madre de Lacedemón.
  • Celeno: Tuvo hijos con Poseidón.
  • Estérope: También conocida como Asterope, amante de Ares.
  • Mérope: La más tenue. Según la leyenda, su brillo débil se debe a su vergüenza por haber amado a un mortal, Sísifo.

A menudo también se incluyen Atlas y Pléyone, los padres, como parte de las 7 hermanas pleyades.

La relación entre Pléyades y Orión

En la mitología griega, Orión era un cazador que quedó prendado de la belleza de las Pléyades. Las persiguió insistentemente por la Tierra hasta que Zeus intervino, transformando a las hermanas en palomas que volaron al cielo. Allí fueron convertidas en estrellas y colocadas en la constelación de Tauro, protegidas por el lomo del toro.

Sin embargo, Orión también fue inmortalizado como constelación, y su posición en el cielo parece aún perseguir a las Pléyades, ya que aparece detrás de ellas en su recorrido celeste.

Mitología de las Pléyades: Las siete hermanas perseguidas por Orión

La mitología más conocida sobre las Pléyades proviene de la cultura griega. Según esta tradición, las Pléyades eran las siete hijas del titán Atlas —el encargado de sostener la bóveda celeste— y de la ninfa marina Pléyone. Las hermanas eran: Maya, Alcíone, Electra, Táigete, Celeno, Estérope y Mérope.

Estas jóvenes formaban parte del séquito de la diosa Artemisa, compartían con ella la afición por la caza y tenían el mandato de preservar su virginidad. Sin embargo, su belleza no pasó desapercibida para los dioses. Zeus, Poseidón, Ares y otros olímpicos mantuvieron relaciones con algunas de ellas, lo que dio lugar al nacimiento de varios hijos divinos. Solo una, Mérope, se unió a un mortal —Sísifo— y por ello, según la leyenda, su estrella es la que menos brilla en el cielo, pues se oculta avergonzada entre sus hermanas.

El mito principal cuenta que el cazador Orión quedó enamorado de las Pléyades y las persiguió incansablemente. Agotadas por el acoso, las hermanas pidieron ayuda a Zeus. El dios se compadeció y las transformó en palomas que volaron al cielo, donde fueron convertidas en estrellas. Allí permanecen, agrupadas sobre el lomo de la constelación de Tauro, protegidas para siempre de Orión. En una representación celeste muy simbólica, la constelación de Orión parece seguirlas eternamente en el cielo, como reflejo de esa persecución.

Además del mito griego, las Pléyades aparecen en muchas otras culturas con nombres, relatos y significados diferentes:

Otras versiones mitológicas:

  • Japón: En la cultura nipona, se llaman Subaru, y su agrupación representa unidad. Esta imagen fue adoptada por la conocida marca de automóviles Subaru, cuyo logotipo contiene seis estrellas visibles del cúmulo.
  • Aztecas y mayas: Asociadas a ciclos calendáricos y eventos agrícolas. Para los aztecas, las Pléyades marcaban el fin del ciclo de 52 años y eran cruciales para el ritual del fuego nuevo.
  • Rapanuis (Isla de Pascua): Tenían un papel en la navegación y en rituales estacionales.
  • Pueblos andinos: Para los incas y otros pueblos del altiplano, su aparición en el cielo nocturno estaba relacionada con la fertilidad de la tierra, la llegada de lluvias y el inicio de la siembra.
  • Cultura española tradicional: Los ganaderos trashumantes aragoneses llamaban a las Pléyades “Las Cabretas” o “Cabritillas”. Su aparición en octubre al anochecer marcaba el inicio del frío, lo que indicaba que era momento de mover al ganado hacia zonas más cálidas para pasar el invierno.

La riqueza simbólica de las Pléyades en todo el mundo muestra cómo un fenómeno astronómico compartido se convirtió en una fuente universal de relatos, símbolos y estructuras de conocimiento.

Las Pléyades en las culturas del mundo

La belleza y visibilidad de las Pléyades han inspirado a muchas civilizaciones a lo largo de la historia, que las incorporaron en sus calendarios, mitologías y cosmovisiones:

  • Grecia clásica: Las «siete hermanas» al servicio de Artemisa, todas asociadas a diferentes dioses olímpicos.
  • Japón: Conocidas como Subaru. El logo de la marca de automóviles representa seis estrellas visibles a simple vista.
  • Aztecas: Las Pléyades marcaban el final del ciclo calendárico de 52 años y eran clave en la ceremonia del “fuego nuevo”.
  • Incas y culturas andinas: Asociadas a la fertilidad de la tierra y las lluvias.
  • Aborígenes australianos: Son un grupo de mujeres perseguidas por un cazador (Orión), con una leyenda muy parecida a la griega.
  • Mapuches, rarámuris, mayas y rapanuis: Cada una de estas culturas les otorgó nombres y significados propios, muchas veces vinculados al cambio de estación o al inicio de siembras.

En España, especialmente entre los ganaderos trashumantes de Aragón, se las llamaba “Las Cabretas”, y su aparición al anochecer en octubre marcaba la llegada del frío y la necesidad de mover el ganado hacia tierras más cálidas.

Las Pléyades en la literatura y el pensamiento clásico

Además de la mitología y la tradición oral, las Pléyades han tenido una presencia constante en la literatura y el pensamiento.

Hesíodo, en su obra Trabajos y días, las menciona como referencias para organizar las labores del campo:

“Al surgir las Pléyades, descendientes de Atlas, empieza la siega; y la labranza, cuando se ocultan. Desde ese momento están escondidas cuarenta noches y cuarenta días y de nuevo, al completarse el año, empiezan a aparecer cuando se afila la hoz.”

En el Don Quijote de la Mancha, Sancho Panza menciona a las “siete cabrillas” en su viaje con Clavileño, y recuerda su niñez como cabrero. Esta mención muestra cómo incluso en la literatura moderna, el conocimiento popular del cielo seguía vivo.

Observación astronómica moderna

Las Pléyades son un objeto ideal tanto para astrónomos aficionados como para científicos profesionales. Con binoculares, se pueden ver decenas de estrellas del cúmulo. Con telescopios y cámaras de larga exposición, se revela una estructura compleja, con filamentos de polvo iluminados por la luz azul de las estrellas jóvenes.

En la actualidad, el estudio de las Pléyades ayuda a entender procesos como:

  • Formación de cúmulos abiertos.
  • Dinámica estelar en grupos jóvenes.
  • Influencia de la gravedad galáctica en la evolución de cúmulos.

Son también un excelente punto de partida para quienes se inician en la observación astronómica, gracias a su belleza y fácil localización.

Conclusión sobre las pléyades

Las Pléyades son mucho más que un conjunto de estrellas: son un puente entre el cielo y la tierra, entre ciencia y mito, entre astronomía y cultura. Desde la agricultura antigua hasta los telescopios modernos, han servido de guía, de inspiración y de objeto de estudio.

Cuando mires al cielo en una noche clara y veas ese pequeño grupo de estrellas brillando sobre el lomo de Tauro, recuerda que estás contemplando el mismo cúmulo que inspiró a pastores, poetas, astrónomos y dioses. Las Pléyades seguirán ahí, brillando durante millones de años más, contándonos historias en cada destello.

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