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Constelación de Tauro Mitología

La constelación de Tauro es una de las más antiguas y reconocidas del cielo nocturno. Su figura, que representa un toro, ha sido interpretada por diversas culturas a lo largo de los siglos, destacando especialmente en la tradición griega. Sin embargo, también se ha convertido en escenario de leyendas cristianas, como la de Santa Lucía y los dos astros conocidos como sus ojos. Esta mezcla de tradiciones paganas y religiosas otorga a Tauro una profundidad simbólica única, cargada de historia, creencias populares y astronomía.

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Historia de la constelación de Tauro en la mitología griega

En la mitología griega, la constelación de Tauro está asociada con una de las historias más conocidas del panteón heleno: la de Zeus y Europa. Europa era una princesa fenicia, hija del rey Agenor y hermana de Cadmo. De una belleza deslumbrante, su piel blanca y radiante y su encanto natural llamaron la atención de Zeus, el padre de los dioses, que se sintió inmediatamente atraído por ella.

Zeus, conocido por sus numerosos romances con mortales, decidió conquistar a Europa sin recurrir a la fuerza. Para lograrlo, se transformó en un toro blanco de apariencia apacible y majestuosa. Se presentó ante Europa mientras ella jugaba en la playa con sus amigas, y mientras las demás huyeron al ver al animal, ella se sintió atraída por su calma y belleza. Tras acariciarlo y adornarlo con flores, Europa subió a su lomo. Fue entonces cuando Zeus aprovechó para raptarla: se lanzó al mar y la llevó hasta la isla de Creta.

Allí, Zeus reveló su verdadera identidad y, según el mito, Europa se entregó a él voluntariamente. De esta unión nacieron tres hijos, y Europa acabó casándose con el rey Asterión de Creta, quien adoptó a los niños como suyos. A su muerte, Europa fue venerada y dio nombre al continente. Como homenaje, Zeus colocó la imagen del toro en el cielo, formando la constelación de Tauro.

Esta historia no solo explica el origen de la constelación sino también ofrece una visión simbólica de la unión entre el cielo y la tierra, entre lo divino y lo humano, una tónica recurrente en la mitología griega.

Historia de Tauro y su relación con la religión: Santa Lucía y los ojos en el cielo

La constelación de Tauro no solo se nutre de relatos paganos. En la tradición cristiana, particularmente en el relato de Santa Lucía de Siracusa, encontramos una asociación celestial con dos de sus estrellas más destacadas: Theta 1 Tauri y Theta 2 Tauri. Estas estrellas forman un sistema doble dentro del cúmulo abierto de las Híades, uno de los más notables del cielo.

Según la leyenda, Lucía era una joven cristiana que vivió en la ciudad de Siracusa, bajo el dominio del emperador romano Diocleciano. Habiendo prometido su virginidad a Dios como ofrenda por la curación de su madre, canceló su compromiso matrimonial. Su prometido, seguidor de la religión romana, la denunció. Como el cristianismo era perseguido, Lucía fue arrestada y condenada a muerte. La historia cuenta que le arrancaron los ojos como parte del castigo, pero que milagrosamente seguía viendo.

Finalmente, Lucía fue ejecutada mediante decapitación. Debido a su resistencia y fe, fue canonizada como santa y mártir, y con el tiempo se convirtió en patrona de los ciegos. La tradición oral colocó sus «ojos» en el firmamento, representados por Theta 1 y Theta 2 Tauri. Así, los «Ojos de Santa Lucía» se convirtieron en parte del cielo visible, ofreciendo un guiño simbólico a su historia y legado.

Un cielo cargado de significado: Tauro y sus cúmulos

La constelación de Tauro es rica en objetos astronómicos que han inspirado más que leyendas. Además del sistema de Theta Tauri, alberga dos de los cúmulos estelares abiertos más conocidos: las Híades y las Pléyades.

Las Híades forman una agrupación de estrellas en forma de V, que marca la cara del toro, y son visualmente dominadas por Aldebarán, aunque esta última no forma parte del cúmulo, ya que está más cerca de la Tierra. Este cúmulo ha sido considerado desde la Antigüedad como un indicador de estaciones y usado para predecir lluvias y cosechas, lo que refuerza el vínculo entre Tauro y la fertilidad.

Por su parte, las Pléyades son otro grupo de estrellas asociadas a la constelación, aunque separadas del cuerpo principal del toro. En la mitología griega, eran siete hermanas perseguidas por Orión, el cazador, que fueron salvadas por Zeus al convertirlas en estrellas. Su brillo y disposición han fascinado a culturas de todo el mundo, desde los maoríes hasta los mayas.

Tauro en otras culturas antiguas

Antes de ser asociado al mito griego de Zeus y Europa, el toro ya tenía un lugar especial en varias culturas:

  • Mesopotamia: Tauro era una de las constelaciones clave en la astronomía babilónica. Representaba al «Toro del Cielo», relacionado con la diosa Ishtar. De hecho, el «Toro del Cielo» aparece en la Epopeya de Gilgamesh, donde es enviado por Ishtar para castigar al héroe, y Gilgamesh termina matándolo. Esta es una de las referencias más antiguas que se tiene de Tauro como símbolo celeste.
  • Egipto: El toro Apis era un símbolo sagrado vinculado a la fertilidad y al renacimiento. Aunque no se usaba como constelación en sí, su importancia refleja el rol que tenía este animal en la cosmovisión.
  • Cultura druida y celta: El toro también era un símbolo de fuerza y fertilidad. Aunque no hay una correspondencia directa con la constelación como en Grecia o Mesopotamia, el animal como tal tenía peso simbólico.

El simbolismo del toro en la mitología en general

La figura del toro aparece de forma constante en muchos mitos más allá de Tauro:

  • El Minotauro en la leyenda de Teseo.
  • Io, otra amante de Zeus, también fue transformada en una vaca.
  • En Creta, el salto del toro era parte de rituales religiosos.
  • Mitras, en el culto persa, sacrifica un toro como parte central de su mitología.

Esto refuerza la idea de que Tauro no solo es una constelación: es un símbolo potente que ha cruzado culturas y épocas.

Conclusión sobre el mito detrás de la constelación de Tauro

La constelación de Tauro es un ejemplo perfecto de cómo la astronomía, la mitología y la religión se entrelazan para dar sentido al cielo. Desde el rapto de Europa por Zeus en forma de toro, hasta el martirio de Santa Lucía y sus ojos convertidos en estrellas, Tauro nos muestra que el firmamento ha sido, y sigue siendo, un espejo de nuestras historias, miedos, fe y maravillas. Ya sea desde el mundo clásico o desde la tradición cristiana, esta constelación sigue brillando con relatos que cruzan los límites del tiempo y la cultura.

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