La constelación de Libra, que significa la balanza en latín, es una de las más antiguas del zodiaco y la única entre ellas que representa un objeto inanimado. A diferencia de las otras constelaciones zodiacales, que suelen representar animales o figuras mitológicas humanas, Libra simboliza el equilibrio, la justicia y la armonía. Esta peculiaridad la convierte en una figura astronómica y cultural única, con raíces que se hunden en las civilizaciones de Babilonia, Egipto, Grecia y Roma.

Orígenes en la astronomía babilónica
La historia de Libra como constelación se remonta a más de 4.000 años. Los primeros registros astronómicos de Libra provienen de la astronomía babilónica, donde era conocida como MUL Zibanu, que puede traducirse como las balanzas o el equilibrio. No era solo una figura celeste, sino un símbolo profundamente espiritual, considerado sagrado para el dios Shamash, el dios sol y patrón de la verdad y la justicia. En el pensamiento babilónico, el equilibrio era esencial para el orden cósmico y social, y Libra lo representaba en el cielo como un recordatorio divino de esa necesidad de armonía.
De las pinzas del escorpión a una constelación propia
En la antigüedad, Libra no existía como constelación independiente. Era parte del cuerpo del Escorpión, cuyas pinzas (las estrellas α y β Scorpii) se extendían hacia el oeste. Así lo documentaron tanto babilonios como griegos, quienes describían esta parte del cielo como «las pinzas del cangrejo», una herencia de los antiguos mapas estelares.
El cambio ocurrió con el avance de la astronomía griega y más adelante con la reorganización romana del cielo: cuando se estableció el sistema de los 12 signos zodiacales, fue necesario dividir el cielo de forma más equitativa. En ese momento, la parte occidental del Escorpión fue desgajada, formando una nueva figura simbólica: la Balanza.
A pesar de esta separación, los nombres de las estrellas conservaron sus antiguos orígenes. Alfa Librae se llama Zubenelgenubi (“pinza austral”), y Beta Librae es Zubeneschamali (“pinza boreal”). También se conocen como Kiffa Australis y Kiffa Borealis, es decir, los platos austral y boreal de la balanza. Así, el pasado escorpiónico de Libra sigue presente en el lenguaje astronómico actual.
La balanza en el Egipto antiguo
En la mitología egipcia, el concepto de la balanza también tenía un papel central. El dios Anubis pesaba el corazón de los difuntos en una balanza contra la pluma de Maat, diosa de la verdad y la justicia, para determinar si merecían entrar en el más allá. Aunque los egipcios no identificaban exactamente la constelación de Libra como tal, su simbolismo encajaba con su cosmología y representaciones del juicio divino.
Transformación en la mitología griega y romana
Fue en Grecia y, posteriormente, en Roma donde Libra empezó a adquirir su identidad como una constelación propia. Para los griegos, seguía estando muy ligada a Escorpio. Sin embargo, los romanos fueron quienes oficialmente separaron a Libra de las garras del escorpión y le otorgaron la forma de una balanza. Esta reinterpretación coincidía con un ideal que la sociedad romana valoraba profundamente: la justicia.
Libra se convirtió así en el símbolo de Iustitia (la Justicia), la diosa romana que sostenía una balanza en una mano y una espada en la otra, muchas veces con los ojos vendados. Esta imagen pervive hasta nuestros días como uno de los íconos universales del derecho y la imparcialidad judicial.
Astraea y la leyenda de la justicia divina
En la mitología griega, la constelación de Libra se relaciona a menudo con la diosa Astraea, hija de Zeus y Themis, la diosa primordial de la justicia. Astraea fue la última de los inmortales en vivir entre los humanos durante la Edad de Oro, una época de paz y armonía. Pero cuando la humanidad cayó en la corrupción durante la Edad de Hierro, Astraea se retiró al cielo, llevándose con ella la balanza de la justicia. Su imagen se transformó en la constelación de Virgo, mientras que la balanza que llevaba se convirtió en Libra.
Este relato explica la proximidad de las constelaciones de Virgo y Libra en el firmamento. Astraea (Virgo) y su símbolo (Libra) quedaron en el cielo como recordatorio de una justicia perdida que alguna vez reinó en el mundo.
Libra y el equinoccio de otoño
Históricamente, el equinoccio de otoño coincidía con la entrada del Sol en la constelación de Libra. Este momento en el que el día y la noche tienen la misma duración, reforzaba el simbolismo del equilibrio asociado con la balanza. Sin embargo, debido a la precesión de los equinoccios (un lento cambio en la orientación del eje terrestre), este equinoccio ya no ocurre en Libra, sino en la constelación de Virgo.
A pesar de este desplazamiento astronómico, el simbolismo de Libra como punto de equilibrio celestial perdura, sobre todo en la astrología.
Libra en la astrología occidental
Libra es el séptimo signo del zodiaco y representa a las personas nacidas entre el 23 de septiembre y el 22 de octubre. En la astrología, se le atribuyen cualidades como la diplomacia, el sentido de la justicia, la elegancia y la búsqueda del equilibrio en todas las áreas de la vida. Está regido por el planeta Venus, lo que le otorga afinidad con el arte, la belleza y las relaciones interpersonales.
Este signo se considera uno de los más sociables del zodiaco, y su símbolo, la balanza, resume su tendencia a mediar, negociar y buscar soluciones justas para todos los involucrados.
En otras culturas
Aunque Libra tal como la conocemos es una creación grecorromana, muchas culturas han reconocido esta región del cielo por su importancia astronómica y simbólica.
- En la tradición hindú, Libra es conocida como Tula, que también significa balanza. En la astrología védica, se interpreta de forma similar como símbolo de equilibrio y armonía.
- En la astronomía tradicional china, algunas estrellas de Libra formaban parte de diferentes asterismos que representaban objetos ceremoniales, sin una figura concreta que se parezca a una balanza.
Conclusión sobre la leyenda de la constelación de libra
La constelación de Libra es mucho más que un conjunto de estrellas. Es una figura cargada de historia, simbolismo y belleza. Su evolución desde las garras del escorpión hasta el emblema de la justicia refleja cómo las culturas han proyectado sus valores y esperanzas en el cielo. A través de la astronomía y la mitología, Libra nos recuerda que el equilibrio, la equidad y la armonía son ideales tan antiguos como las propias estrellas.