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Carcinos: Constelación Cáncer Mitología

carcinos
Hércules luchando contra la Hydra y Carcinos, el cangrejo gigante

Para contextualizar la leyenda de la constelación del cangrejo, es necesario remontarse a otra historia entrelazada con venganza y odio: la historia de Hércules y Hera. Hera, una de las diosas más poderosas del Olimpo y esposa de Zeus, nunca perdonó a Hércules por haber nacido fruto de una de las muchas infidelidades de su marido. En este caso, Zeus se disfrazó del esposo de Alcmena para yacer con ella, dando lugar al nacimiento del héroe. Para Hera, Hércules no era solo el resultado de una traición, sino la encarnación viviente de todas las infidelidades de Zeus. Por eso, desde su nacimiento, el rencor y la ira de la diosa se manifestaron de forma cruel y constante.

Incluso antes de nacer, Hera intentó perjudicarlo, reteniéndolo en el vientre de su madre durante diez meses. Una vez nacido, siendo aún un bebé, la diosa no dudó en enviarle dos serpientes con la intención de matarlo. Sin embargo, Hércules, incluso de niño, demostró su fuerza legendaria y estranguló a las serpientes con sus propias manos, un acto que dejó claro su destino heroico.

Pero el paso del tiempo no suavizó la rabia de Hera. Años más tarde, cuando Hércules se convirtió en adulto y se casó con la princesa Mégara, con quien tuvo varios hijos, parecía que finalmente podría disfrutar de una vida pacífica. Sin embargo, Hera volvió a intervenir cruelmente. Maldecido por ella, Hércules cayó en una locura temporal, víctima de horribles alucinaciones, y en ese estado acabó con la vida de su esposa y sus hijos, sumido después en el más profundo dolor.

Pese a que fue Hera quien provocó aquel terrible acto, los dioses olímpicos no tomaron en cuenta su responsabilidad. Como castigo por el crimen, y en busca de redención, Hércules fue obligado por el oráculo de Delfos a servir como esclavo a su primo Euristeo. Este le impuso los famosos “diez trabajos de Hércules”, que más tarde serían doce, ya que los dos primeros fueron invalidados por haber recibido ayuda externa.

Uno de esos trabajos, el segundo, consistía en matar a la temida Hidra de Lerna, una monstruosa criatura con cuerpo de serpiente y múltiples cabezas, que vivía en un pantano cercano. Cuando Hércules se enfrentó a la bestia, rápidamente descubrió que cada vez que cortaba una de sus cabezas, otras dos crecían en su lugar, haciendo la tarea aún más compleja.

En plena batalla, Hera, siempre dispuesta a dificultar la vida del héroe, decidió intervenir una vez más. Esta vez envió al cangrejo gigante Carcinos, una criatura feroz que surgió de las profundidades del lago para ayudar a la Hidra. Mientras Hércules se esforzaba por cercenar las cabezas del monstruo, Carcinos trataba de entorpecerlo, pellizcando sus pies con fuerza con sus pinzas. A pesar del dolor y la distracción, Hércules, enfurecido, aplastó al cangrejo con su talón, matándolo en el acto, y continuó con la ardua lucha hasta derrotar a la Hidra con la ayuda de su sobrino Yolao, quien le sugirió cauterizar los cuellos para evitar que nacieran nuevas cabezas.

Aunque Carcinos no logró cambiar el curso de la batalla, Hera quiso recompensar su lealtad. Como muestra de gratitud por su intervención, aunque fallida, colocó al cangrejo en el cielo, inmortalizándolo entre las estrellas. Así nació la constelación de Cáncer, que representa a Carcinos y forma parte del zodíaco, el cinturón celeste por donde transitan el Sol, la Luna y los planetas. Aunque sus estrellas no son especialmente brillantes, su simbolismo mitológico la convierte en una de las constelaciones con más historia en el cielo nocturno.

Este relato no solo explica el origen mitológico de la constelación de Cáncer, sino que también resalta la figura trágica de Hércules y la persistente hostilidad de Hera. La historia de Carcinos, aunque menos conocida que la de la Hidra o la del propio Hércules, añade un matiz interesante al mito, mostrando cómo incluso los personajes secundarios pueden alcanzar la eternidad celeste gracias al favor de los dioses.

Interpretaciones culturales de la constelación de Cáncer

Egipto: el escarabajo sagrado

En el antiguo Egipto, Cáncer era representado por el escarabajo, símbolo de inmortalidad y renacimiento. Este insecto estaba asociado con el dios solar Jepri, quien representaba el sol naciente y el ciclo de la vida.

Babilonia: el portal de las almas

Los babilonios veían en Cáncer un portal por el que las almas descendían para encarnarse en la Tierra. Esta interpretación estaba vinculada al solsticio de junio, cuando el Sol pasaba por esta constelación, marcando un momento de transición y renovación .

India: Karka y las emociones

En la astrología hindú, Cáncer es conocido como Karka y está asociado con el elemento agua y las emociones. Este signo representa el hogar, la familia y la sensibilidad, reflejando la naturaleza protectora y maternal atribuida a esta constelación .

La constelación de Cáncer, aunque modesta en brillo, ha dejado una huella significativa en la mitología y la cultura de diversas civilizaciones, simbolizando desde la lealtad y el sacrificio hasta el renacimiento y la conexión emocional.

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